Los vídeos de sexo o con contenido sexual han sido usados durante décadas por no pocas marcas como reclamo de atención en algunas (o muchas, como en el caso de la cadena de hamburgueserías Carl’s Jr. and Hardee’s) de sus campañas publicitarias.

Los anuncios de Carl’s Jr. and Hardee’s emitidos en la Super Bowl, dieron la vuelta al mundo. Incluso hay varias páginas que establecen rankings entre las modelos que aparecen en ellos. Y yo me pregunto, ¿por qué no hay rankings de sus hamburguesas, si es lo que venden?

Os dejo a continuación una serie de anuncios de la citada cadena de hamburgueserías y otro de una marca de bebidas refrescantes que fue retirado, y sobre el cual se dijo días después que era falso. Había sido realizado por Max Isaacson, y Coca-Cola (propietaria de Sprite) emitió un comunicado desvinculándose de la producción del mismo.

¿En serio, hace falta?

En los últimos meses y cada vez más, se aboga por una publicidad más clara, sincera, por la cercanía de las marcas con sus consumidores, por ofrecer mensajes donde el consumidor pueda sentirse plenamente identificado. Por lo menos este último punto, es el que más funciona para una marca, la identificación del consumidor en tu mensaje y los valores que promueves.

Considero que las marcas y empresas que usan el sexo o vídeos de sexo para llamar la atención del consumidor, cuando su producto o servicio nada tiene que ver con este tema, han tenido poca imaginación al idear la campaña y se han ido al terreno fácil.

El sexo vende, claro, los vídeos de sexo también, y las noticias o cualquier contenido que tenga cierto halo sexual, es de lo más compartido en redes sociales. Perfecto, pero es que en el 80% de estos anuncios que utilizan el contenido sexual como reclamo de nuestra atención, lo que la marca o empresa está vendiendo no es precisamente sexo. Venden hamburguesas, bebidas refrescantes, cigarrillos electrónicos y hasta golosinas.

¿Realmente hace falta evocar a una situación sexual en un anuncio que no tiene que ver directamente con el sexo? ¿Es chispa o falta de originalidad? ¿Se les olvidó cómo podían llamar nuestra atención de algún otro modo que no fuera recurriendo a vídeos de sexo, un recurso que nunca falla si es cuestión de alterar nuestra percepción?

Por que si vendes sexo, que tu anuncio sea de sexo, o tus vídeos de sexo, me parecerá lógico y descriptivo del producto que vendes. Pero si no vendes ni sexo ni nada relacionado, ¿por qué recurrir a recrear historias eróticas o de contenido sexual para llamar la atención?

¿Es el sexo y la publicidad la combinación perfecta?, o ¿una muestra de falta de originalidad en una campaña ideada en muchas ocasiones por y para hombres?

Por otra parte, es posible que ya hayas visto El manifiesto de Nacho Vidal, un vídeo promocional del Salón Erótico de Barcelona que se está celebrando precisamente estos días (del 1 al 4 de Octubre). El vídeo se empezó a hacer viral a las pocas horas de su lanzamiento, y en 24 horas superaba el millón de visualizaciones entre Facebook, Youtube y Vimeo.

Yo lo conocí gracias a una amiga que me comentó: ¿has visto ya el último vídeo de Nacho Vidal? Es un poco fuerte…”. Cuando lo vi, le dije, “a mi me parece más fuerte el anuncio de sprite, por ponerte un ejemplo…” 😉

Al fin y al cabo, el Manifiesto de Nacho Vidal es un anuncio promocional de un salón erótico. Vende sexo. El vídeo es explícito, sincero, cuidado, nada ofensivo ni para hombres ni para mujeres. Es claro, realista con la situación del mundo actual, y con un discurso en mi opinión, brillante.

¿Cómo se puede relacionar un vídeo de sexo con las dramáticas y pésimas situaciones políticas y sociales que envuelven el mundo entero, de un modo tan natural, claro y transparente?

El vídeo habla de todo, no solamente de sexo, e intenta remover nuestros cimientos y pensamientos más profundos en varias ocasiones. Particularmente me gusta mucho la frase que dice:

“Dejemos de escandalizarnos al ver nuestros cuerpos desnudos mientras aceptamos ver cuerpos mutilados”.

Cierto es. ¿Nos escandaliza un vídeo explícito promocional de un salón erótico, y miramos impasibles los telediarios donde se muestran constantemente imágenes de guerras, conflictos, hambre, pobreza y personas que se tiene que marchar de su país con lo puesto?

¿Nos parece más fuerte un vídeo muy cuidado con un gran mensaje e imágenes de sexo explícitas, que otro que evoca el placer de una bebida refrescante con otro tipo de placeres que nada tienen que ver con esa bebida?

Muchos de estos anuncios o vídeos de sexo, se emiten en horarios considerados “infantiles”, y para ver el Manifiesto de Nacho Vidal en Youtube tengo que entrar con mi usuario (que tiene que ser mayor de 18 años), y aceptar que voy a ver un vídeo que, cito textualmente, “puede ser inadecuado para algunos usuarios”. Nadie me advirtió ni me preguntó sobre el contenido de los vídeos de cigarrillos electrónicos o el de golosinas, mencionados anteriormente… ¡A dónde hemos llegado!

Y para terminar vuelvo a la reflexión inicial, ¿son los vídeos de sexo en publicidad un reclamo justificado cuando lo que venden no es sexo?

Seguro que las reflexiones y preguntas en el artículo te hicieron pensar, y seguro que tienes una opinión al respecto. ¿Me la cuentas?

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