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Con la implantación de la era digital los usos y costumbres en las relaciones psicológicas y sociales se han visto modificadas. El uso del smartphone como una extensión de nuestro cuerpo es generalizada y se ve como algo normal. Las nuevas tecnologías son por tanto las precursoras de cambios en los comportamientos de los seres humanos.

El uso de las nuevas tecnologías trae múltiples ventajas, aunque también puede generar riesgos.

Todos conocemos las adicciones que puede llegar a generar el uso de Internet y las redes sociales en los jóvenes, y no tan jóvenes, siendo el tiempo de conexión cada vez más alto. Mientras que este tipo de comportamiento no suponga un menoscabo de otras funciones en el “mundo físico”, como estudiar, realizar tu trabajo, mantener relaciones sociales o experimentar ansiedad si no se está conectado, no estaremos hablando de verdaderas adicciones.

Las nuevas tecnologías han contribuido a que las necesidades de la pirámide de Maslow sean suplidas de una manera rápida y eficaz, casi sin esfuerzo, a pesar de que puede que tan sólo sea en apariencia. A través de las redes sociales conseguimos la afiliación, el número de likes o shares de nuestra publicaciones hace crecer nuestra confianza y sensación de éxito y la capacidad de poder expresarnos al mundo entero aumenta nuestra creatividad y defensa de nuestros valores morales.

nuevas tecnologías
Fuente: Wikipedia, J. Finkelstein

Sin embargo, tan sólo es un espejismo de lo que realmente resulta ser, un eco  de una sociedad cada vez más introspectiva sin feedback exterior y con una terrible necesidad de estar conectado al universo digital mientras se desconecta del real.

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Las nuevas tecnologías no sólo producen adicción, también pueden provocar estrés.

Desde el terreno laboral y sobre todo ante la implantación de las nuevas tecnologías de la información, los equipos humanos de las distintas compañías se han visto forzados a adquirir en muy poco tiempo las habilidades necesarias para el correcto desempeño de sus tareas en un ambiente puramente digital. En la mayoría de las ocasiones se produce estrés o “tecnoestrés” como lo menciona Marisa Salanova en su estudio para la Universidad Jaume I de Castellón. Según este estudio las nuevas tecnologías son neutras, no generan efectos positivos o negativos por si sólas, sino que están íntimamente relacionas con factores adyacentes como los recursos que tengan tras la implantación de las TIC´s o con la experiencia previa de los usuarios.

El “tecnoestrés” también puede ser producido por otros motivos, ya que la nueva tendencia de trabajo 24/7 de algunos perfiles tales como el Community Manager ejercen en el profesional la obligación de estar continuamente conectado sin tener una clara división entre vida laboral y personal. Otro de los resultados del “tecnoestrés” es que los tiempos o cantidad de trabajo se ven adaptados a la velocidad a la que funcionan  las “máquinas”, el hecho de que con las nuevas tecnologías todo fluya más rápido, también implica que las personas debamos trabajar a un ritmo más rápido, generando en ocasiones ansiedad.

¿Qué podemos hacer para que las nuevas tecnologías no supongan un problema en nuestra organización?

Lo más importante en este caso, es tratar el “tecnoestrés” como un riesgo laboral más, es decir, preparando planes para su prevención y tratamiento en las organizaciones y por supuesto llevar a cabo algunos consejos como:

  • Tener un día a la semana sin tecnologías, disfrutar del aire libre, el entorno y la familia.
  • No tener demasiadas tareas en ejecución en la pantalla, ir ordenadamente realizándolas en función de la prioridad.
  • Usar herramientas que te ayuden a reducir el estrés con consejos como por ejemplo Workrave.
  • Descansar 10 minutos por cada hora trabajada.
  • En el caso de que el estrés sea muy grave consultar con un especialista y no intentar solucionar las cosas uno mismo.
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Como conclusión podemos decir que las nuevas tecnologías son como muchos de los grandes inventos de nuestra historia, sus beneficios o perjuicios dependerán de las manos con las que sean usadas.

Imagen de Marcelo Graciolli en Flickr

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