Parece que la circulación de información, en la era de las nuevas tecnologías, encuentra cada día nuevas trabas. Internet ha dejado de ser un espacio de libre intercambio de data y cada día los usuarios amanecen con nuevas restricciones. Un flujo de libre información -alternativo y offline- se extiende buscando, precisamente, esta interconectividad sin límites y censuras. Se trata de una red de nodos en forma de puertos USB insertados en espacios libres: Dead Drops

«Dead Drops» es una red de USB anónima y offline de intercambio de archivos en espacios públicos.

Miles de memorias USB se encuentran insertadas en muros y edificios alrededor del mundo pero ¿Qué hacen ahí? ¿Para qué sirven? ¿Qué información contienen? Los Dead Drops o Escondites Muertos nos recuerdan a los encuentros clandestinos de los espías de las películas, que dejaban información entre libros en una biblioteca o en una librería. Una idea, la del intercambio de información valiosa entre emisor y receptor desconocidos que, pese a no ser nueva, se ha convertido en todo un referente del hacktivismo urbano borrando las barreras virtuales del intercambio de información. Un acto de rebeldía que reivindica la libre circulación de ideas y con el que cualquiera puede compartir información con otra persona a través de un simple USB.

El artista multimedia alemán Arom Bartholl dió vida a Dead Drops con tan sólo 5 USB en octubre de 2010. Se trataba del proyecto que el artista berlinés presentaba como parte de su estancia en Eye Beam, en Nueva York, y que posteriormente fue parte de la muestra Talk to Me del Moma.

Las memorias USB se empotran en lugares accesibles desde el espacio público para que cualquiera con un ordenador portátil pueda conectarlo y abrir su contenido. Se comparten archivos de música, libros, fotos, documentos, vídeos, noticias… Sin necesidad de Internet, de persona a persona, y de forma anónima. La única regla es incluir el archivo «léeme.txt» -que explica el proyecto- en el puerto USB.

Desde que se inició el proyecto, se calcula que ya han sido colocados más de 1.400 USB «Dead Drops» en ciudades de todo el mundo.

Sumarse al proyecto es muy sencillo ya que tan sólo se necesita un poco de cemento, una memoria USB y, claro, algo que compartir.

En caso de duda, aquí encontraréis toda la información:

  1. Dead Drops es un proyecto de participación abierta aquí podéis leer el manifiesto
  2. Si queréis instalar un Dead Drop en vuestra ciudad o barrio seguid las instrucciones. (¡Y no olvidéis incluir el archivo readme.txt en la memoria!)
  3. Después enviad la ubicación y fotos del mismo  ¡Queremos ver vuestro Dead Drop! Aquí podéis ver divertidos ejemplos de localizaciones de Dead Drops

 ¿Y si alguien introduce un virus? “Las memorias USB con código malicioso son un problema general. La iniciativa Dead Drops puede que sea usada indebidamente en beneficio del software malicioso”, explica el creador explicando que es un riesgo que hay que correr.

En España, ésta original iniciativa de dispositivos USB se extiende en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Palma de Mallorca o Bilbao. De hecho, la agencia FullSIX en Madrid fue la primera que se sumó al proyecto Dead Drops camuflando su unidad en la misma valla que separa sus oficinas de la calle Balbina Valverde, 17 (junto a Nuevos Ministerios). La agencia invita así a cualquier interesado a conectarse con su portátil, extraer los archivos almacenados en el USB (en este caso el reel de la agencia) y dejar los archivos que quiera compartir.

1 COMMENT

  1. Juan Francisco Romero Gutiérrez

    Hola Indira,

    No había leído nada sobre esta iniciativa!. Me parece como mínimo creativa!.

    Gracias!

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