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Nuestras fantasías en la infancia pasan por imaginar que los juguetes y los objetos inanimados con los que nos entretenemos cobran vida, articulando palabras y desarrollando sus propias acciones. Bien lo saben los creativos que trabajan para las superproducciones de Hollywood, sirviéndose de este tipo de imaginación como trama recurrente de películas como Toy Story o Cars producidas por Pixar Animation Studios y Walt Disney Pictures. Gracias a la conectividad que ofrece Internet, la industria de los juguetes se ha embarcado en idear nuevos productos que hagan realidad esta ficción. Y el nuevo hito lo ha alcanzado uno de los fabricantes mundiales de juguetes más extendidos en el mercado.

Recientemente la corporación Mattel ha diseñado una nueva generación de juguetes que permiten conversar con su interlocutor: es el caso de la muñeca Hello Barbie

La multinacional tiene previsto su lanzamiento en EE.UU. a finales de otoño y por un precio de 74,99 dólares. Pero, ¿cómo van a conseguir que un ser inorgánico hable en tiempo real con los niños? Estas innovadoras muñecas llevarán incorporado un micrófono para registrar todos los mensajes verbales proferidos por el participante de sus juegos. La conexión online permitirá enviar las grabaciones a un sistema de computación en la nube, desde el que se procesarán y se devolverá una respuesta (el mecanismo no conlleva la escucha activa de un interlocutor, sino que partiendo de unos patrones la réplica se emite de forma automática). Por tanto, el sistema almacenará archivos de audio correspondientes a las voces de miles o millones de niños. La polémica sobre la protección legal de la privacidad de nuestros menores no se ha hecho esperar. E incluso algunas organizaciones como Campaign for Commercial-Free Childhood (CCFC) han advertido de los riesgos de que poderosas corporaciones con fines comerciales tengan acceso a una información tan privilegiada sobre nuestra infancia. A fin de cuentas, nuestros niños proyectan en su interacción con los juguetes gran parte de sus preocupaciones, sus experiencias o sus deseos.

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El paradigma post-moderno del Internet de las Cosas (IoT) nos lleva a reflexionar sobre los límites éticos de la tecnología en los juguetes y otras áreas: el intercambio de información otorga mucho poder a aquellos que controlan el entorno online

La empresa ToyTalk, encargada de desarrollar el software de reconocimiento de voz, se ha apresurado a aclarar que el único dato personal del que dispondrán será la dirección de correo electrónico desde la que el progenitor dé su consentimiento. También han respondido a las voces críticas negando que vayan a extraer la geolocalización mediante GPS. Explicaciones que ya concedieron los responsables de la start-up Elemental Path: otro negocio anterior desde el que se aventuraron a desarrollar los juguetes de realidad virtual CogniToys. Por el momento, en nuestro país la AEPD no se ha pronunciado hasta que no se confirme su introducción en España, aunque nos recuerda que los padres o tutores son los responsables legales de salvaguardar la información de los menores. Sin lugar a dudas, la controversia está servida con este insólito artefacto de nuestra era tecnológica.

Imagen destacada cortesía de Mike Licht

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