No, no te has perdido una nueva polémica tuitera entre estos dos conocidos personajes mediáticos (al menos que yo sepa, claro), así que no hay un Juanma Castaño Vs Frank Cuesta directo, un cara a cara, sino que cada uno de ellos por separado ha protagonizado recientemente sendas controversias en esta red social y lo interesante, lo que me ha llamado la atención (y de ahí el título de este post), es cómo lo han afrontado.

En ambos casos fueron ellos los que iniciaron la polémica, pero la diferencia es el modo tan distinto en que cada uno ha salido del conflicto.

Por un lado, Juanma Castaño decidió meterse vía Twitter con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, quien, en una entrevista con el Diario Marca justo previa al derbi entre Real Madrid y Atlético de Madrid, declaró, entre otras cosas, que el derbi le daba igual y que no conocía a ningún jugador del Atlético.

El periodista tachó la actitud de la alcaldesa de lamentable y a partir de ahí la red se incendió. El primero en contestar fue el propio periodista que había hecho la entrevista para Marca, Sergio Fernández, quien defendió cerrada y argumentadamente a la alcaldesa. Después, frente a los pocos que apoyaron a Castaño, la mayoría de los usuarios lo censuraron por su crítica.

Frank Cuesta también se metió el sólo en un jardín cuando expresó en un tuit una dura crítica contra Rafa Nadal quien había aceptado jugar un torneo de exhibición en Tailandia, país que ha condenado a la exmujer de Cuesta a 15 años de prisión por narcotráfico (injustamente según el presentador y la verdad es que las apariencias no dejan en buen lugar a las autoridades tailandesas…). Tanto el tuit inicial como el de disculpas han desaparecido, pero aquí os dejo un enlace a la noticia: Frank Cuesta Carga contraa Rafa Nadal y luego se disculpa.

Pero la cuestión es la actitud de ambos una vez que se habían metido en sus respectivos fregados 2.0. Ya sabemos que “Twitter lo carga el diablo”. Es tan fácil escribir lo que uno piensa sin reparar en las consecuencias… Y en seguida te encuentras en medio de un lío tremendo que ni te esperabas ni buscabas. El truco es no dejarse llevar por las vísceras cuando te pones a escribir un tuit. Pero ¿qué hacer cuando ya está la cosa hecha y nos llueven críticas de todas partes?

Juanma Castaño ha decidido seguir en sus trece. Mantuvo su posición y trata de justificarse atacando, lo que no hace más que alimentar la polémica y dañar su imagen. Salvo para los muy acérrimos, objetivamente se equivocó en la crítica. Al fin y al cabo lo que estaba pidiendo es que la alcaldesa se entregara al mismo populismo de siempre: preparar una entrevista en vez de mostrarse sincera y transparente, anotarse hipócritamente al derbi como una hincha más, y, como él mismo, reducir el deporte al espectáculo futbolístico.

Por su parte, Frank Cuesta, hizo justo lo contrario: rectificó, sin más. Reconoció el error y decidió usar la misma vía, Twitter, para disculparse con Rafa Nadal. Lo que en esencia lo muestra aún más humano. Su fallo era lógico: tenía que ver con la condena a su mujer. Todos podemos comprender que no pudiera contenerse y que perdiera completamente las formas. Que haya sido capaz de recapacitar y disculparse, en parte, le redime, lo que le servirá a la larga para evitar que su imagen se deteriore y pierda el apoyo que mucha gente le presta.

Éste es un poco el meollo de la cuestión. Las redes sociales en general tienen sus reglas. Cada una, además, las suyas específicas. Y cuando uno tiene una crisis o minicrisis online, por el motivo que sea, lo mejor que puede hacer es dar un paso atrás y analizar la situación. Si nos hemos equivocado, rectifiquemos. Si se nos está atancando injustamente, seamos conciliadores antes de que nos arrastren a una polémica aún mayor. Lo más importante es saber hacer autocrítica y, en su caso, disponer de las pruebas y argumentos que nos apoyan y exponerlos con serenidad e incluso algo de humor.

Derechos de la imagen: Rosaura Ochoa

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