Las redes sociales parecen contar con un sinfín de utilidades y muchas de ellas positivas. Incluso pueden convertirse en el escaparate perfecto para que deportistas olímpicos de disciplinas minoritarias y sin presencia casi en los medios, salvo durante el transcurso den los Juegos Olímpicos como ocurrirá a partir del cinco de agosto en Río de Janeiro, tengan una cuota de visibilidad y notoriedad más acorde a sus méritos deportivos.

Posiblemente, ninguno de los residentes del centro de Alto Rendimiento de Madrid, donde se encuentra ubicada la Danone Academy, imaginó nunca que dentro de unas instalaciones pensadas para desarrollar sus destrezas deportivas, iban a aprender alguna vez cómo manejar las redes sociales para llegar a más público y tal vez conseguir nuevos patrocinios. Ese día llegó porque Danone junto a la Asociación de Deportes Olímpicos (ADO) programó del miércoles 13 de julio al pasado lunes varias jornadas para ayudar a impulsar la marca de cada uno.

Y para aprender a usarlas correctamente los deportistas españoles asistieron a varias conferencias por representantes de Twitter y Linkedin, entre otras empresas. Se les explicó cómo conseguir que el mensaje tuviera más eco y poder así ampliar su comunidad de seguidores. Y es que no hace falta ser Gerard Piqué para tener éxito con Periscope. Para vender correctamente el producto basta con seguir una serie de pautas.

Tanto para los que acudirán a Río de Janeiro como los que no estas plataformas pueden abrir las puertas a ingresos inesperados que permitan dedicarse en exclusiva a su deporte profesionalmente sin miedo a que una lesión pueda suponer el final a una carrera, al contrario de lo que le ocurrió a Nico García. Plata en taekwondo en Londres 2012, un grave accidente le ha forzado a dar un giro radical en su vida. Muchos le reconocerán por verle subirse al podio hace cuatro años, pero no tantos sabrán que se ha retirado después de 12 años de servicios prestados en el equipo español.

Algunos deportistas, en manos de profesionales

El impacto de las RS para transmitir los valores de una marca es grandísimo y más en casos en que el esfuerzo, el sacrificio y la dedicación forman parte de del trabajo de estos héroes anónimos. Por ejemplo un taekwondista de élite dedica más de cinco horas de entrenamiento al día y alguien que quiera dedicarse a las artes marciales al tener más información sobre las rutinas de Yoel González, que irá a defender su oro de Londres, habrá una conexión casi segura en la red, sobre todo si se da un uso más profesional y menos lúdico a estas herramientas. No en vano muchos deportistas con otro caché como los chicos de Sergio Scariolo, que son claras apuestas a acompañar a los mejores selecciones deportivas en el podio tras dos platas seguidas, dejan las redes sociales en manos de empresas para evitar situaciones comprometidas como la vivida por Isco Alarcón, al que una falta de ortografía le supuso un enfrentamiento con varios seguidores del Atlético de Madrid.

Varios de los asistentes al proyecto impulsado por Danone, como el boxeador Samuel Carmona o la practicante de esgrima Andrea Breteau tomaron buena nota de los consejos y se han propuesto dar un impulso distinto a su imagen pública. “Para conseguir mejores oportunidades allí tenemos que utilizar las redes sociales”, aseguró Andrea a ‘El País’.

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