No hace falta explicar qué es la geolocalización ya que convivimos con este sistema desde que la revolución tecnológica ha llegado a nuestras manos. Las constantes innovaciones en este campo nos permiten ampliar nuestro conocimiento del entorno, aunque también reducimos el campo de libertad de los demás. Ahora la polémica está servida con la geolocalización infantil.

Uno de los temas que más controversia ha despertado este año en el Mobile World Congress, celebrado en Barcelona, son los sistemas de geolocalización infantil. Las empresas que se han lanzado a comercializar estos wearables han crecido significativamente al ver un hueco en el mercado.

El aumento de noticias sobre desaparición y secuestro de niños, junto con la angustia que esto genera a los padres, y la vulnerabilidad de este colectivo, nos hace más sensibles a plantearnos cualquier medio para poder tener la seguridad de que nuestros niños no corren peligro.

¿Qué ofrecen los sistemas de geolocalización infantil?

Las empresas ofrecen diferentes modelos: pulsera, reloj, o cajita que se adhiere a la ropa. Los sistemas de localización más usados son el GPS, algunas lo complementan con Bluetooth Smart Low Energy, o sistemas propios de posicionamiento como Pikavu, para mejorar la localización. Todos ellos llevan una app o servicio de mensajería para que los padres puedan conocer donde se encuentra el niño en todo momento. La información que proporciona va desde la más básica, un punto de posición en google maps, hasta la más detallada, si el niño se sale del área marcada como segura con Neki. Otro de las características que las diferencia es la duración de la batería desde 3 días hasta las que se recargan con el movimiento como Manysafe. Los extras que llevan algunas son botón de alarma, posibilidad de que el niño haga llamadas de emergencia a cinco números predeterminados que se introducen en el reloj como Neki.

Pero ¿Qué ventajas y desventajas aportan los sistemas de geolocalización infantil?

La polémica no se ha hecho esperar, en todos los medios han aparecido educadores, profesores, psicólogos aportando su opinión sobre las ventajas y desventajas de la geolocalización infantil.

La mayoría de las desventajas se centran en la intromisión a la vida privada del niño. Monitorizar de manera continua a los hijos puede afectar gravemente el desarrollo autónomo del niño y en la relación de confianza padre-hijo. Además, es una forma de retrasar el aprendizaje de los peligros a los que se enfrentan los niños, o el niño puede negarse a que le controlen. Según la psicóloga Nati Cabrera, especialista en tecnología y educación en la Universidad Oberta de Catalunya lo ve útil en el caso de colectivos vulnerables pero para niños-adolescentes no lo tiene tan claro

“En la relación padres-hijos adolescentes; el pilar de estas relaciones debería ser la confianza plena, entendiendo y asumiendo que un hijo adolescente la puede traicionar, y eso también es parte del proceso educativo”.

Aunque, en las redes sociales ya hay múltiples  programas para aprender a evitar la geolocalización y que los adolescentes pueden descargarse.

Como ventajas podemos ver las declaraciones del profesor de psicología evolutiva y educación de la Universidad Autónoma de Madrid, David Poveda, que comentó en un artículo a ElPais que el GPS puede enseñar a los niños a ser más autónomos

«Si se utiliza bien, el GPS puede ser necesario al principio y terminar siendo innecesario porque el niño ya pueda hacer el camino sin riesgo. Puede ser una forma de ampliar los espacios y las trayectorias de los niños».

Al igual que la profesora Charo Sábada de la Universidad de Navarra, especializada en tecnología y jóvenes, en esa misma entrevista, describió como ventaja de estos dispositivos cuando llevas a tus hijos a un evento multitudinario como una feria o un festival de música. Y por supuesto, la mayor ventaja para los padres es la tranquilidad que les confiere saber dónde se encuentra su hijo en ciertos momentos.

En resumen

Podemos concluir que este sistema tiene diferentes enfoques en función del colectivo al que se dirija. No es lo mismo la geolocalización de niños entre 3 y 10 años, que de 11 a 18 años, o bien niños con algún tipo de deficiencia intelectual o trastorno.

Los niños-adolescentes entre 11 y 18 años que, la mayoría, tiene su propio móvil y edad suficiente para ser más responsables de su seguridad, tienen que trabajar la relación de confianza con los padres y aprender a evitar los peligros. Sin embargo, las ventajas que aporta la geolocalización infantil a los otros dos grupos son mayores que las desventajas. Por supuesto, sin dejar de lado la labor educativa de los padres para que los niños aprendan a ser más autónomos.

Foto: libre de derechos en pixaban

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Por favor, introduce tu nombre aquí