Desde hace bastante tiempo, las redes sociales se han visto desbordadas por la cantidad de páginas que las marcas han ido creando con el fin de estar presentes e interactuar con los usuarios. El fin de estas era conseguir generar un contenido que atrajera al público y los «enganchara», obtener feedback, escuchar y ser escuchado, siendo así un canal abierto donde la información fluía de manera muy ágil en ambas direcciones. Sin embargo, parece que esta estrategia de contenido está tocando a su fin para dar paso a otras menos saturadas como el social advertising.

El Social Advertising se presenta como una alternativa a las, cada vez menos eficaces, estrategias tradicionales en social media.

El motivo que está originando la pérdida de eficacia de las estrategias de contenido en social media es que nos encontramos ante una maduración de la implantación de las mismas, el 80% de las marcas locales ya poseen consolidadas páginas o perfiles en las plataformas sociales. Y todas ellas comparten contenido de forma regular hacia sus seguidores o realizan concursos, lo que provoca una sobre exposición y puede ocasionar que los usuarios sean más selectivos a la hora de compartir, comentar o «likear».

El social advertising es una inversión diferente, se trata de cambiar las pautas tradicionales por las que los profesionales del social media siempre se han movido y centrar sus recursos en la elaboración de publicidad atrayente.

El hecho de que las redes sociales dejen de ser un medio de comunicación donde sólo se busca interacción no significa que se deba dejar de lado lo que tradicionalmente se ha llevado a cabo, sino que se debe tomar ventaja de las nuevas formas de consumo de contenido y las grandes posibilidades de segmentación que puede ofrecer el social advertising.

Un anuncio que será visualizado únicamente por aquellos que realmente pueden y quieren generar leads es parte de la mágia del social advertising.

Algunas claves para elaborar una buena estrategia de social advertising son muy parecidas a las de la elaboración de cualquier plan estratégico, en primer lugar se deben marcar unos objetivos a conseguir y que deberán ser medibles y concretos. Tras esto elegiremos la red o redes sociales que mejor se ajusten a nuestro mercado objetivo que a su vez determinará el proceso de segmentación. El tercer paso de un buen social advertising es el diseño de los anuncios y su ubicación (si es para pc, mobile o ambos o su posición en la página de inicio de la red social) que determinará el coste de la campaña.

Otro punto muy importante es el presupuesto de social advertising del que disponemos y que nos condicionará el precio de las pujas y su optimización por alcance, entre otros parámetros. Mientras que para cerrar el proceso de creación de la estrategia de social advertising es imprescindible la medición y el control de los resultados una vez lanzada la campaña.

Para conocer algunos datos sobre las campañas de social advertising, la compañía de desarrollo web Go Gulf elaboró esta infografía:

Social Media Advertising - Spending Statistics and TrendsInfographic by- GO-Gulf

Como conclusión me gustaría añadir que toda estrategia, y sea de social advertising o no, no es estática en el tiempo, todo debe revisarse, y las marcas, tanto comerciales como personales, deben adaptarse a los cambios en el entorno digital y a las necesidades y demandas de los usuarios.

Imagen mkhmarketing en Flickr

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