Cuando a mitad de marzo los casos de COVID-19 empezaban a multiplicarse y los colegios ya se habían cerrado, la sociedad miraba con expectación a China. ¿Cuánto tiempo habían estado confinados sus habitantes? ¿Qué habían estado haciendo todo ese tiempo? ¿Cómo es la vida en confinamiento?

Y mientras se hacía la última pregunta todo se había intentado digitalizar a un ritmo vertiginoso, incluso,  en algunos casos, por encima de las posibilidades. No obstante no a todos los agentes les ha costado tanto el cambio, muchas de las escuelas de negocios ya contaban con la modalidad de educación y másters online, como en el caso de IEP y otros centros que apuestan por la educación online.

Porque sí, la vida no va a ser la misma después del tsunami que ha provocado la COVID 19 a todos los niveles. Se mire por donde se mire, ni las relaciones interpersonales van a ser como antes, ni la forma de afrontar el tándem trabajo / estudios – familia.

La pandemia ha puesto todo en discusión y ha hecho que muchas personas se replanteen la manera en la que conciben la vida y distribuyen su tiempo, entre obligaciones y prisas creadas, inexistentes.

El uso de la tecnología y las TIC en todas sus formas ha crecido en gran medida estos meses

Así, quienes no tienen hijos pequeños, se han visto con una gran cantidad de tiempo a disposición, para hacer recetas, asistir a conciertos, hacer tablas de gimnasia para mantenerse en forma o grabar sendas escenas en Tik Tok.

De hecho, el uso de las redes sociales ha crecido un 55 % durante la primera semana en España, superando a los países del entorno. Nunca antes internet se mereció tanto esa característica de ventana al mundo como ahora, tanto para grandes como para pequeños.

Igualmente, también ha crecido el uso de Whatsapp y del teléfono para llamar, algo que parecía que estaba desterrado. También el uso de juegos online, el consumo de televisión y la navegación e  interacción en sitios de e-commerce como una de las mejores posibilidades para hacer la compra, tanto de alimentos – lo que provocó que en pocos días muchas grandes superficies colapsasen al recibir muchos más pedidos de los que podían servir – como la adquisición de cualquier otro objeto que de otra forma habría sido imposible obtenerlo.

En estos nuevos hábitos de consumo de la tecnología, las grandes empresas también han sabido posicionarse, lanzando ofertas jugosas y algunas, incluso, quitando las suscripciones para que fuesen accesibles.

Las plataformas y los webinars son los protagonistas y cambiarán la forma de asistir a clase

No hay siquiera que mencionar el crecimiento exponencial que han tenido plataformas como Zoom o Skype, tanto para reuniones de trabajo como para reuniones entre amigos.  Hemos tomado el aperitivo, cenado e, incluso jugado a algún juego, frente a una pantalla.

El ser un humano es social por naturaleza y, aunque se vayan superando las fases y se llegue a esa normalidad, todo el crecimiento tecnológico de estos meses, tanto en soluciones como uso va a seguir ahí y no va a retroceder. Es más, seguirá creciendo, pues el teletrabajo será una fórmula cada vez más instaurada, como también los serán las clases de los colegios, sobre todo los primeros meses en los que quizá no se llenen las aulas al 100 % y está por ver cómo se organiza.

Con respecto a la Universidad o al acceso a la formación de posgrado, esto ya había dado un salto hacía años. Aulas virtuales o plataformas de e-learning están a la orden del día para los estudiantes que cada vez se están acostumbrando más a ir a su propio ritmo.

De hecho, esta es probablemente una de las grandes ventajas de la formación a distancia o formación online, que cuando se trata de una plataforma en la que se puede encontrar todo el material, cada persona elegirá a qué hora quiere conectarse y hacer las actividades sugeridas.

Por otro lado, las clases presenciales adquirirán otro significado, ya que simplemente, será estar conectados todos los participantes a la misma hora y comprometerse a reservar ese rato a ello.

Hablar de compromiso no es casual ya que el compromiso y la disciplina son las soft skills  con las que las personas de este nuevo mundo digital deben contar para poder sacar partido de ese sistema.

Esto quiere decir que hay que llevar una vida ordenada, no porque no haya que desplazarse a una hora precisa no se debe que hacer un horario y comprometerse con él hasta crear una rutina, ya que éstas mantienen el equilibrio del día a día.

La formación online y el teletrabajo han venido para quedarse con lo que es importante asimilarlo y hacerlo bien desde el principio. Países como Francia ya había hablado de desconexión digital mucho antes del estallido de la pandemia, ahora ésta adquiere mayor importancia. Hay que saber cuándo empezar a trabajar y / o estudiar y cuándo terminar para poder descansar.