En esta era tecnológica en que vivimos, una de las invenciones más brillantes y con mayor alcance tiene que ver con el desarrollo de vehículos aéreos no tripulados o drones (en ocasiones también denominados con las siglas VANT, o UAV en inglés). Más allá de las visiones perturbadoras que vaticinaban su uso para fines militares y en circunstancias de guerra (no olvidemos incluso el origen militar de otras tecnologías tan predominantes hoy en día como Internet, fraguado a partir de los experimentos de ARPANET para el Ministerio de Defensa estadounidense), recientes investigaciones han dejado patente que las aeronaves no tripuladas pueden ser utilizadas con fines humanitarios. A fin de cuentas, como nos recuerdan los versos de Jorge Drexler en su canción Mi guitarra y vos, “la máquina la hace el hombre y es lo que el hombre hace con ella”.

En el campo de la medicina, los drones ofrecen una excelente oportunidad para acelerar el transporte en urgencias sanitarias

La noticia que hoy nos evoca estas reflexiones ha saltado a la palestra a comienzos de este año 2015. Cuatro investigadoras gallegas de la Escola Universitaria de Deseño Industrial (EUDI) ubicada en Ferrol han estado trabajando en el desarrollo de drones que posibiliten el transporte de órganos. Tays Ferrer, Susana López, Macarena Arca y Andrea Magán han buscado una nueva aplicabilidad a estos vehículos, y su esfuerzo se ha centrado en adaptar las funciones del dron a las necesidades de acondicionamiento óptimo que requieren los órganos humanos: temperatura, humedad, etc. Por el momento, el vehículo automático que han construido está orientado al transporte de órganos que resulten ligeros –como córneas–, puesto que el peso máximo del elemento a transportar no puede superar los 1,5 kg. Y la autonomía de estos drones está restringida a desplazamientos cortos. Al margen de estas limitaciones –más que comprensibles, debido al estado embrionario del proyecto–, lo más reseñable del diseño de estas cuatro estudiantes es que han centrado el foco de atención en un nuevo ámbito de uso para los drones: las urgencias médicas. Esta innovación ha sentado las bases para que en un futuro avancemos en su perfeccionamiento.

Desde el pasado año 2014 la red de cooperación UAViators apuesta por emplear drones en crisis humanitarias

El principal objetivo de la asociación UAViators –fundada por Patrick Meier y formada por una red de voluntarios que son profesionales de la aviación no tripulada, como pilotos– consiste en incentivar y promover usos solidarios de los drones. Resultan obvias las ventajas de operar con un medio de transporte tan ligero y versátil a la hora de acceder a lugares remotos de difícil acceso, o a circunstancias que comportan un elevado riesgo (imaginemos, sin ir más lejos, una región en guerra o un entorno devastado por catástrofes naturales). La utilización de estos vigilantes aéreos posibilitaría obtener imágenes en tiempo real para evaluar los daños y enviar cualquier recurso que fuera necesario (medicinas, alimentos, etc.). De esta forma, desde UAViators abogan porque los drones se conviertan en parte de la solución en misiones humanitarias. En este mes de marzo hemos conocido que Amazon se ha convertido en el e-commerce pionero en la utilización de drones para el reparto de sus pedidos. Pero, más allá de dichos fines comerciales, estas aeronaves pilotadas de forma remota auguran grandes facultades para ejercer la solidaridad humana.

Imagen cortesía de Don McCullough

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