Hace un tiempo leí un artículo que decía que el 80% del trabajo realizado por un médico podía ser ejecutado por máquinas. Hasta ahora pensaba que los trabajos que más problema podían tener a la hora de ser sustituidos eran los mecánicos o rutinarios. Pero ¿cómo una máquina puede ayudar a un médico a quitarle tanto trabajo?, ¿cómo realizar un diagnóstico correcto de las enfermedades si no interactúas con el paciente para relacionar los síntomas que te cuenta o los que puedes observar?. A través de la computación cognitiva.

La ciencia ficción ha ido dando paso a la realidad con la inteligencia artificial y el big data que pueden sustituir más funciones  humanas de las que pensamos. Hoy en días las máquinas pueden trabajar como un teleoperador, o un recepcionista; realizan algunas tareas domésticas de la casas, controlan la nevera, el televisor, la temperatura; juegan con nuestros hijos, o con nosotros; aparcan el coche o nos avisan si nos quedamos dormidos, etc.

Google Deepmind ha creado Alpha capaz de derrotar al mejor jugador de Go, un complejo ajedrez oriental que permite colocar las fichas en combinaciones casi infinitas.

Hace dos décadas el ordenador DeepBlue derrotó a Kasparov generando un hecho histórico en inteligencia artificial. IBM con su superordenador, Watson, hace cinco años derrotó a los dos mejores jugadores de Jeopardy, un popular concurso estadounidense.

Big data y computación cognitiva

Las máquinas son capaces de asimilar el conocimiento y aprender de la interacción con el ser humano. Entender el lenguaje natural humano, tanto hablado como escrito. Actualmente, IBM ha hecho grandes avances en el campo de la medicina. Watson de IBM es un sistema de inteligencia artificial diseñado para recoger Big Data y devolver decisiones en Salud. Lo que le diferencia de otras inteligencias es que es capaz de aprender.

Watson se basa en el Big Data y la Computación Cognitiva. En medicina se generan miles de datos diarios en consulta, artículos médicos sobre investigaciones, avances de nuevos tratamientos, la información de los wearables, la de los diferentes centros de salud y hospitales, etc. Miles de datos que una persona no es capaz de asimilar. Por ello entra en el juego la computación cognitiva, ordenadores que aprenden y se adaptan de manera similar al cerebro humano. Un análisis veloz de la información que da respuesta a decisiones complejas con precisión y fiabilidad.

La computación cognitiva propone posibles tratamientos ayudando a los profesionales en su especialidad, derivando a una medicina más personalizada. Es decir, tratando de manera diferente a dos pacientes con la misma patología pero realidades distintas.  Mejorando la experiencia del paciente y aumentando la adherencia al tratamiento

Estas mejoras no solo se van a notar en la relación médico paciente, también se reducirán los tiempos de espera en los hospitales y urgencias. Ahorrará costes innecesarios de pruebas diagnósticas incorrectas. Mejorará la eficacia de las investigaciones.

La innovación que nos llega permitirá que el trabajo actual que realizan los médicos pueda reducirse en un 80% permitiéndoles centrarse en la relación humana médico-paciente que de momento un ordenador no puede sustituir.

FOTO: libre de derechos en StockVault

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