Cómo ser un líder en la era digital y no morir en el intento
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Las nuevas tecnologías han creado un nuevo mundo. Un mundo que ha roto con muchas tradiciones que en el pasado constituyeron la base de las sociedades. Las jerarquías, la autoridad y los centros de mando se han descentralizado. Ahora, gracias a Internet, la última palabra está en los usuarios.

¿Qué papel juegan, en este contexto, los líderes? ¿Su rol sigue siendo necesario o ha dejado de tener cabida en la era digital?

La respuesta puede parecer compleja, sin embargo no lo es tanto. Lo cierto es que los líderes son más necesarios que nunca. En el sector empresarial y de los negocios, por ejemplo, constituyen una figura indispensable para el desarrollo de proyectos y el posicionamiento de ideas de empresa. La única diferencia es que ha cambiado de medios para llevar a cabo tales funciones. Los nuevos tiempos precisan de nuevos estilos de liderazgo.

Cómo ser un líder en el siglo XXI: habilidades sociales y digitales

Aun cuando día tras día asistimos a nuevos avances tecnológicos, la era digital está lejos de poner en marcha el “piloto automático”. De hecho, ante la avalancha de información y de recursos, es necesario que alguien conduzca con agilidad y eficacia los proyectos propios de la era 2.0.

La cuestión sobre cómo ser un líder radica en adaptarse a las dinámicas del contexto y en emplear los recursos disponibles. ¿De qué recursos estamos hablando?

a) Recursos digitales:

Son todos aquellos que se derivan del uso de Internet y de las nuevas tecnologías en general. El liderazgo del siglo XXI ya no ocurre sólo en espacios físicos; también en la red. Los principales recursos de este tipo son:

  • Big Data: se trata del uso eficaz de la información que circula por la red, sobre todo para el análisis de mercados y de tendencias.
  • Personal branding: la marca personal es uno de los elementos centrales del liderazgo del siglo XXI. Potenciarla y explotarla al máximo corresponde a quien esté al frente de cualquier proyecto, sea individual o colectivo.
  • Marketing online: Internet ha abierto múltiples opciones para el comercio y la difusión de contenidos. El líder de la era digital debe conocer dichas opciones y elegir las que mejor se adapten a sus necesidades.

b) Recursos sociales:

Aunque el liderazgo de la era digital ya no sólo sea presencial, no debe olvidarse que el trato directo con los colaboradores es un elemento indispensable para el éxito de los proyectos. De hecho, en este sentido es necesario desarrollar facultades propias de los nuevos modelos empresariales:

  • Trabajo en equipo: bien sea de forma presencial o a distancia, el líder nunca debe dejar de insistir en la unidad y el espíritu de grupo.
  • Enfoque de resultados: en la era digital, donde todo fluye a gran velocidad, los proyectos se miden en resultados.
  • Interacción: la interacción con los equipos de trabajo debe ser continua, tanto si se trata de información como de retroalimentación.
  • Escucha activa: el líder de la era digital también sabe escuchar y fomentar un clima participativo entre sus colaboradores.
  • Mejora continua: la evolución es un principio de los proyectos de la era 2.0. Un resultado nunca es definitivo.
  • Motivación: aunque use otros canales, el líder de la era digital no debe olvidar su función de agente motivador. Su influencia y su capacidad de transformar pueden marcar el destino de un determinado grupo de trabajo.
  • Flexibilidad y adaptación: tanto el líder como sus colaboradores tienen que tener claro que los entornos cambian deprisa y que parte de su éxito radica en su capacidad de adaptación a los mismos.

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