Cuando alguien abre un negocio nuevo suele estar cargado de ilusión. Ser el responsable de la propia empresa es un momento importante en la vida. Ahora bien, el primer reto para una pequeña empresa se presenta muy pronto: debe captar clientes partiendo desde cero. Por eso, la primera tarea cuando se abre un nuevo negocio es darlo a conocer, y para lograrlo hay una serie de trucos que ayudan: disponer de una imagen propia es una de las claves. Puedes valerte de muchos elementos, como disponer de carpetas personalizadas o imprimir trípticos donde se refleje tu imagen de marca.

Estos objetos cumplen perfectamente el cometido de dar a conocer una empresa recién surgida, que puede no estar en disposición de asumir el gasto que supone una campaña publicitaria al uso. Este es el caso de muchas pequeñas y medianas empresas, que son la gran mayoría en nuestro país y nacen con un capital limitado que pueden tener que aplicar a otras empresas. En este sentido, las cifras sobre PYMES en España muestran que en febrero de 2019 la cifra de autónomos y PYMES supera los 2,8 millones.

Como te decíamos al comienzo, cualquier ayuda promocional puede ser muy importante para estos autónomos y PYMES. Aquí vamos a destacar dos elementos. Las carpetas y los folletos son dos elementos que pueden consolidar el “recuerdo de marca” entre tus clientes (en el caso de las carpetas) o darte a conocer en diversos ambientes (en el caso de los folletos).

1. Las carpetas corporativas son un recurso barato pero muy efectivo. Además, es muy versátil: puedes simplemente imprimir el logo de tu empresa o su nombre corporativo, o distinguirte de otras empresas de la competencia eligiendo el tipo de carpeta que más se ajusta a tu perfil. Por ejemplo: ¿quieres una carpeta elegante y funcional? Quizá te convenga incorporarle un bolsillo interior. Este tipo de detalles te distinguirán de la competencia.

Esta es una inversión modesta que ofrece buenos resultados, porque los clientes que tengan tu carpeta verán la imagen de tu empresa siempre que consulten un documento. Es lo que los publicistas denominan “recuerdo de marca”. La carpeta es un elemento funcional de uso diario, pero a la vez es un soporte publicitario y aporta un rasgo de profesionalidad en nuestro trato con el cliente.

2. Otro soporte muy efectivo para dar a conocer una empresa son los folletos publicitarios. Dípticos, trípticos envolventes o en acordeón, cuadrípticos (envolventes, en ventana o en cruz) y hasta folletos con cinco o seis cuerpos (u hojas) desplegables, las posibilidades a tu disposición que puedes encontrarte en una imprenta profesional son muchas, y tan sólo debes elegir aquellas que mejor encajan con la información que quieres ofrecer.

En una imprenta profesional pueden aconsejarte cuál es el modelo y el diseño que mejor encajan en tu empresa, e incluso algunas disponen de un servicio de maquetación. Una vez elegido el diseño, deberás optar por un tipo de acabado: papel estucado brillo o mate, distintos gramajes, papel offset… Las posibilidades son muchas. Cuando tengas estos folletos, podrás repartirlos en tu oficina, en la calle o en ferias del sector, y esto te ayudará a darte a conocer.

3. Hemos destacado estos dos elementos, pero cualquier soporte que te permita imprimir tu nombre comercial y llegar al cliente es útil. Así, también puedes imprimir flyers simples, pósters, papel de carta personalizado, tarjetas, bloc de notas y hasta productos de hostelería.

Y es que cuando abres una empresa, cualquier ayuda para promocionarla es bienvenida.