Anuncio de Mercedes estrella Michelín
Valora este artículo

Anuncio de Mercedes y el cocinero David Muñoz

Pocas veces enciendo la tele, me aburre y no la entiendo. Creo que tenemos la televisión que nos merecemos y eso deja en muy mal lugar a la sociedad actual. Si enciendo la televisión es para ver algún programa muy concreto y sobre todo para ver la publicidad.

Semanas atrás, nuestra compañera Julia MBueso ya nos habló sobre otra campaña, la de John Lewis: Anuncio navideño John Lewis.

Pero a lo que iba. Hace unos días, me quede petrificado de entusiasmo al ver uno de los mejores anuncios que he visto en los últimos años. Sí. Se trata del anuncio del que todo el mundo habla, el anuncio estrella michelín de Mercedes.

El anuncio, es simplemente brillante, perfecto. No le sobra ni le falta ningún elemento. Y eso, créanme, es lo realmente importante en publicidad. En el nuevo anuncio de Mercedes, el protagonista absoluto es el mediático cocinero David Muñoz, poseedor de tres estrellas michelín. Un personaje cercano y tan cotidiano como su propio nombre. Un personaje fresco en el mundo catódico que demuestra que juventud, personalidad y estilismo “rompedor” no están reñidos con profesionalidad y éxito. No. No pasa nada porque el chef, lleve piercings o tattoos, su profesionalidad seguirá intacta y le hará llegar el mismo crisol de sabores y aromas hasta su paladar.

El verdadero punto de ruptura del anuncio de Mercedes y la estrella Michelín, no es emplear como protagonista a David Muñoz, o que un taco aparezca en la locución (si bien es cierto que es el único taco que recuerdo haber visto en un anuncio). No, lo verdaderamente rompedor es que la marca responsable de la campaña publicitaria sea Mercedes Benz.

Artículos relacionados:  No hagas publicidad en Facebook ( a lo loco)

“Qué cabrones me han mangado la estrella”.

¿Qué busca Mercedes con el anuncio de David Muñoz?

Obviamente, Mercedes Benz ha querido dar un giro radical a su público objetivo o target. En España, y en muchísimos otros países, esta marca tiene una altísima notoriedad de imagen pero posiblemente muy mal canalizada, ya que se suele asociar un coche Mercedes con una persona clásica, conservadora y en la que la cincuentena empieza a quedar atrás. Mercedes se estaba convirtiendo, en el mundo de la comunicación, en un viejo elefante anquilosado al que la manada dejaba atrás.

Pero con esta campaña, se acabó. Mercedes logra un doble objetivo. Por un lado acercarse a un público objetivo mucho más joven y transgresor, ése que está más cerca de la realidad de nuestra sociedad. Un público que ve programas de cocina, usa las redes sociales y no está acostumbrado a ir a trabajar de traje y corbata.

Por otro, desbanca a otros gigantes empresariales que habían hecho suya, la publicidad conectada a sentimientos y sensaciones. Como grandes exponentes de este movimiento tenemos un competidor directo de Mercedes como es BMW (¿Te gusta conducir?), Coca Cola o Aquaris.

La nueva era de la publicidad

En la era de la postmodernidad se produce el triunfo del componente emocional, no es importante la producción del sentido, del bien o del hombre en sí mismos sino la apariencia del concepto, la publicidad cada vez más nos trata de estimular empleando argumentos emocionales y no racionales o informativos.

A la orden del día encontramos anuncios publicitarios de una marca de coches, donde el vehículo en cuestión en ocasiones, ni llega a aparecer, se juega más bien con experimentar sensaciones: El lema de te gusta conducir del ya citado BMW, o la campaña que gira entorno a que el consumidor si compra el coche logrará entender el alcance del síndrome de Stendhal (Audi, 2005).

Artículos relacionados:  Las 10 KPIs para medir nuestras campañas de marketing online

Otro claro ejemplo y que para mí es sin duda el mejor anuncio de la historia, es el que el director mejicano Alejandro Gónzalez Iñárritu (Amores Perros, 21 Gramos, Birdman) realizó para la compañía Procter&Gamble en las Olimpiadas de Londres 2012.

Es el inicio de la gran cultura global, de modo que la única manera posible de tratar de escapar de ella es, moviéndote dentro de esa misma cultura globalizadota.

La nuestra es paradójicamente, una sociedad individualista de masas de consumo (en términos de Dominic Volton) en la que nos encontramos con experiencias mediadas en el ámbito del consumo (turismo, cine, moda y medios de comunicación).

De modo, que cada vez más nuestras experiencias, son realmente experiencias vicarias, adquiridas a través del consumo.

La mediación simbólica, por lo tanto,  se ha vuelto aun más compleja en la sociedad de masas, la vivencia de experiencias se ha comercializado colonizando territorios de la individualidad y de lo colectivo. ¿Será que lo únicamente mío son mis propias vivencias?

“Una estrella no significa nada. Hasta que te la quitan”.

 

2 Comentarios

  1. Hola Cristóbal,

    Me ha encantado este artículo. Tu reflexión es totalmente cierta. No me había parado a pensar el motivo de esta publicidad. Como también me ha gustado tu reflexión sobre las experiencias mediadas.

    Y por supuesto… finalmente lo único que tenemos SON NUESTRAS EXPERIENCIAS.

    Estoy deseando poder leer tu próximo artículo.

    Gracias!!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Por favor, introduce tu nombre aquí